viernes, 25 de septiembre de 2009

Se acabo el Flower Power

Todo transcurría apaciblemente durante el verano de 1968 en una comuna en las afueras de San Francisco. La vida allí era tranquila, reinaba el orden, la buena convivencia, todo bajo el lema de la “no violencia”. Los jóvenes hippies disfrutaban su vida en armonía, las nuevas experiencias estaban a la orden del día; la música irradiaba paz y serenidad. El amor al prójimo era el símbolo de esta comunidad, donde convivían sobre todo jóvenes y adolescentes.
Nadie sabía lo que ocurriría una tarde de Agosto, una tarde que terminaría para siempre con las buenas costumbres y el respeto, que culminaría con una filosofía de vida muy especial.
En una de las tantas fiestas que se organizaban en el lago Donovan, un joven de aspecto tranquilo se infiltró en la comuna y decidió robar uno de los más importantes ingredientes que hacía de esa reunión una verdadera fiesta: una bolsa con hongos alucinógenos que los habitantes utilizaban para consumo personal (ya que éste había sido legalizado tiempo atrás).
Cuando todos se percataron de que la bolsa mágica había desaparecido, se dieron cuenta que la fiesta no terminaría bien. Pero no contaban con que el joven ladrón no estaba solo en la cruzada, sino que era apoyado por un grupo comando que llegó por agua y aire, en aviones y barcos que habían robado de una base militar cercana.
Jhonny, el líder de la comuna, ordenó recuperar la bolsa mágica a toda costa y dando lugar a una verdadera batalla entre los lugareños, que incluía no sólo los jóvenes habitantes, sino también a los animales y a las aves que con ellos convivían, y los malvivientes “armados hasta los dientes”, con cañones y misiles.
La batalla fue una masacre, murieron muchos en el frente, varias especies fueron exterminadas y el lema de no violencia acabó para siempre.
Cuenta la leyenda, que la bolsa mágica cayó en manos de un músico, que pudo escapar con los hongos y se exilió al sur del continente, más precisamente a la capital de un país subdesarrollado, rico en tierras pero con gobiernos pésimos y corruptos. Actualmente, el músico formó una banda de rock y se presentó con gran éxito en festivales, sacó varios discos, fue solista, tapa de revistas, estuvo preso, probó una nueva droga, hoy llamada “paco”, pero nunca pudo desligarse de su primer amor, los hongos alucinógenos. Hoy los cultiva en su jardín y en los próximos días volverá a tocar junto a su primera banda de rock…”Viejas Locas”.

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